Miguel Espino
El sentido de la imagen partió de una indagación personal que me permitió ser consciente de la memoria, del recuerdo, y hurgar en el imaginario como una manera de remontarme a aquello que se mantuvo latente en mis recuerdos; a la vez, es una búsqueda de referencias visuales.
Hace casi una década, José Emilio, mi suegro, nos obsequió a Esther, su hija, y a mí una caja de madera, cuyo interior sería una especie de cofre del tesoro. Dentro se encontraban pertenencias del padre de José Emilio, la cámara fotográfica del abuelo Emilio Yee Tang, un conjunto de identificaciones, correspondencia en chino, algunas fotografías de identidad, los accesorios o aditamentos de la cámara, la factura de la misma y la de un auto, y algunas fórmulas de revelado fotográfico. La encomienda era que conserváramos estas reliquias y mi promesa de colocar al abuelo Emilio en algún punto de la historia de La Laguna a través de mi trabajo como fotógrafo.
El contenido de la caja aporta algunos datos aislados, espacios en blanco que permitieron reflexionar qué quiso expresar el abuelo en imágenes, al tiempo que tratamos de entender lo que posiblemente experimentó y las razones por las que no se asumió abiertamente su identidad china. No hablar, ni legar el idioma fue una inquietud, entre otras tantas maneras de ocultar la identidad.
Tratar de entender a Yee Mau Tang es tratar de pensar las condiciones en las que llegó a México, a la región lagunera, a una cultura diferente; un infante enfrentándose prácticamente solo a un mundo desconocido, unicamente acompañado de su tío, en el que su instinto y sentido común le permitieron desarrollarse. Se desenvolvió en una ciudad recién nacida, donde se volvió productivo, fue parte de la comunidad china en La Laguna.
En 2021 se presentó la solicitud de perdón por parte del Gobierno Federal con respecto a los hechos ocurridos hace casi cien años, lo que incrementa nuestra empatía con el proyecto no solo por el lazo familiar, sino por la semejanza con acontecimientos históricos y las circunstancias sociales, ahora con el factor de la creciente migración.
He descubierto una conexión personal con Emilio Yee Tang. Sus imágenes me remontan a una búsqueda personal, pues soy hijo único nacido en una familia monoparental, criado por abuela y, por tanto, en una búsqueda constante de identidad, añorando una familia convencional. El puente que me une a don Emilio es el oficio fotográfico, una especie de espejo y recordatorio de ¿quién soy, de dónde vengo y quién quiero ser?





















